¿Realmente somos como la hierba del campo?
¿Realmente somos como la hierba del campo?

¿Realmente somos como la hierba del campo?

Isaías 40:6-8 (RVA 2015)
«Una voz decía: —¡Proclámalo! Y yo respondí: —¿Qué he de proclamar?—Que todo mortal es hierba, y toda su gloria es como la flor del campo. La hierba se seca, y la flor se marchita; porque el viento del SEÑOR sopla sobre ella. Ciertamente el pueblo es hierba. La hierba se seca y la flor se marchita; pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.»


La rutina y los afanes

Es bueno tener sueños, es agradable emprenderlos, causa felicidad y alegría verlos realizados, sin embargo, en nuestra locura empezamos una carrera afanada por conseguirlos pero lamentablemente… sin Dios.
Intentamos una y otra vez, unas nos dan resultado otras no, pero asumimos que así es la vida, y que quizás sí le ponemos un poco mas de esfuerzo para la próxima de seguro obtendremos el éxito!

Pero la verdad es que seguimos igual en ese vaivén de lo normal y rutinario de la vida.
Y por si fuera poco, empezamos a mirar lo que han hecho otros y al ver que nosotros no lo hemos logrado, entra el celo, la envidia, la rabia la impotencia y como siempre… La culpa la tienen nuestros padres, mi familia, la sociedad, el gobierno… mejor dicho todo el mundo, hasta Dios!

Como la hierba del campo

Mañana, mañana, mañana…

“Ustedes, los que no saben lo que será mañana, ¿qué es su vida? Porque son un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece.” (Santiago 4:14 RVA 2015)

En fin, en todo este desenfreno, no nos percatamos que nuestra vida es como la hierba del campo… Hoy estamos, mañana puede que no…

“Se acordó de que eran carne, Soplo que va y no vuelve.” (Salmos 78:39)

Vivimos posponiendo nuestra relación con Dios

“Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis” (Amós 5:4)




Recomendaciones

Por ello la Palabra dice:

“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Eclesiastés 12:1)

Justo llegan los años postreros cuando le decimos al Señor que ahora si tenemos todo el tiempo del mundo para Él pero nuestro vigor, fuerzas, salud… ya no son las mismas… y es donde al fin paramos de esa carrera desenfrenada, meditamos en el Señor, entendemos y terminamos diciendo como Salomón

“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.” (Eclesiastés 12:13)

“Oh Señor! Si hubiéramos prestado atención a tu Palabra antes…» 

¿Seguiremos dejando pasar el tiempo?

Apresurémonos que

“Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto.” (Eclesiastés 9:4)

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Dios te continúe bendiciendo y que sigas teniendo un excelente día en Cristo Jesús!

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