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APRENDE POR TEMAS

Viajes de Pablo

Sigue el relato de Pablo a través de Hechos.

  1. 1. Antioquía: Pablo es enviado - Leer la lección

    Biblia Libre Latinoamericano

    Hechos 13:1-3

    1 En la iglesia de Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simón (apodado el Negro), Lucio de Cirene, Manaén (que se había criado con Herodes el tetrarca) y Saulo.

    2 Mientras ellos adoraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: “Apártenme a Bernabé y a Saulo para el trabajo al que los he llamado”.

    3 Así que, después de ayunar y orar, les impusieron las manos y los despidieron.

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    Una comunidad diversa discierne, ora y envía a Bernabé y Saulo; la misión comienza con escucha comunitaria.

    Reflexiona

    • ¿Cómo participa la comunidad de Antioquía en el envío de Bernabé y Saulo?

    Ponlo en práctica

    Consulta a tu comunidad antes de asumir una nueva responsabilidad.

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  2. 2. Chipre - Leer la lección

    Biblia Libre Latinoamericano

    Hechos 13:4-12

    4 Enviados por el Espíritu Santo, Bernabé y Saulo bajaron a Seleucia, y de allí navegaron a la isla de Chipre.

    5 Al llegar a Salamina, comenzaron a predicar la palabra de Dios en las sinagogas judías. También llevaban a Juan para que los ayudara.

    6 Recorrieron toda la isla hasta llegar a Pafos. Allí se encontraron con un hechicero y falso profeta judío llamado Barjesús,

    7 que estaba con el gobernador Sergio Paulo, un hombre muy inteligente. El gobernador mandó llamar a Bernabé y a Saulo porque quería escuchar la palabra de Dios.

    8 Pero el hechicero Elimas (que es lo que significa su nombre) se les oponía y trataba de desviar de la fe al gobernador.

    9 Entonces Saulo, o sea Pablo, lleno del Espíritu Santo, lo miró fijamente

    10 y le dijo: “¡Hijo del diablo! ¡Estás lleno de todo tipo de engaño y maldad! Eres enemigo de todo lo bueno. ¿Cuándo vas a dejar de torcer los caminos rectos del Señor?

    11 Ahora mismo la mano del Señor está sobre ti: te vas a quedar ciego y por un tiempo no podrás ver la luz del sol”. Al instante cayeron sobre él oscuridad y tinieblas, y andaba a tientas buscando a alguien que lo llevara de la mano.

    12 Cuando el gobernador vio lo que había pasado, creyó, maravillado por la enseñanza acerca del Señor.

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    Comprender el pasaje

    El relato contrapone la búsqueda de escuchar la palabra y el intento de impedirla; el procónsul se sorprende por la enseñanza.

    Reflexiona

    • ¿Qué lleva al procónsul a prestar atención a la enseñanza sobre el Señor?

    Ponlo en práctica

    Distingue el mensaje bíblico de los intereses que intentan manipularlo.

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  3. 3. Filipos - Leer la lección

    Biblia Libre Latinoamericano

    Hechos 16:11-40

    11 Zarpamos de Troas y navegamos directamente a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis.

    12 De allí nos fuimos a Filipos, que es una colonia romana y la ciudad principal de esa región de Macedonia. Nos quedamos algunos días en esa ciudad.

    13 El sábado salimos a las afueras de la ciudad, a la orilla del río, donde pensábamos que habría un lugar de oración. Nos sentamos y nos pusimos a platicar con las mujeres que se habían reunido.

    14 Una de las que escuchaba era una mujer llamada Lidia, vendedora de telas de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios. El Señor le abrió el corazón para que prestara atención a lo que Pablo decía.

    15 Cuando ella y su familia fueron bautizados, nos rogó diciendo: “Si ustedes consideran que soy fiel al Señor, vengan a quedarse en mi casa”. Y nos convenció de ir.

    16 Una vez, mientras íbamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una joven esclava que tenía un espíritu de adivinación. Con sus adivinaciones les daba a ganar mucho dinero a sus amos.

    17 Ella nos seguía a Pablo y a nosotros, gritando: “¡Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, y les anuncian el camino de salvación!”.

    18 Hizo esto durante muchos días, hasta que Pablo se molestó mucho, se dio la vuelta y le dijo al espíritu: “¡En el nombre de Jesucristo, te ordeno que salgas de ella!”. Y el espíritu la dejó en ese mismo momento.

    19 Pero cuando sus amos se dieron cuenta de que se les había esfumado la esperanza de ganar dinero, agarraron a Pablo y a Silas y los arrastraron a la plaza principal, ante las autoridades.

    20 Los presentaron ante los magistrados y les dijeron: “Estos hombres son judíos y están alborotando nuestra ciudad;

    21 además, enseñan costumbres que a nosotros, los romanos, no se nos permite aceptar ni practicar”.

    22 La multitud también se amotinó contra ellos, y los magistrados ordenaron que les arrancaran la ropa y los azotaran con varas.

    23 Después de darles muchos golpes, los echaron en la cárcel y le ordenaron al carcelero que los vigilara con la máxima seguridad.

    24 Al recibir esta orden, el carcelero los metió en el calabozo más profundo y les sujetó los pies en el cepo.

    25 Como a la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los demás presos los escuchaban.

    26 De repente, hubo un terremoto tan fuerte que sacudió los cimientos de la cárcel. Al instante, se abrieron todas las puertas y a todos los presos se les soltaron las cadenas.

    27 El carcelero despertó, y al ver las puertas de la cárcel abiertas, sacó su espada y estuvo a punto de matarse, pensando que los presos se habían escapado.

    28 Pero Pablo le gritó con fuerza: “¡No te hagas daño! ¡Todos estamos aquí!”.

    29 El carcelero pidió una lámpara, entró corriendo y, temblando de miedo, se postró a los pies de Pablo y de Silas.

    30 Luego los sacó y les preguntó: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?”.

    31 Ellos le contestaron: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y toda tu familia”.

    32 Y le compartieron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.

    33 A esa misma hora de la noche, el carcelero los tomó y les lavó las heridas; e inmediatamente fue bautizado, junto con todos los suyos.

    34 Después los llevó a su casa y les sirvió de comer. Y él y toda su familia se alegraron mucho de haber creído en Dios.

    35 Al amanecer, los magistrados enviaron a los guardias con esta orden: “Dejen libres a esos hombres”.

    36 El carcelero le comunicó el mensaje a Pablo: “Los magistrados han ordenado que los suelte; así que ya pueden irse. Váyanse en paz”.

    37 Pero Pablo les contestó: “Nos han golpeado en público sin habernos juzgado, a pesar de que somos ciudadanos romanos, y nos han metido en la cárcel. ¿Y ahora quieren echarnos a escondidas? ¡Claro que no! Que vengan ellos mismos a sacarnos”.

    38 Los guardias les informaron esto a los magistrados. Al oír que eran romanos, se asustaron;

    39 así que fueron a pedirles disculpas. Los sacaron de allí y les rogaron que se fueran de la ciudad.

    40 Al salir de la cárcel, Pablo y Silas se dirigieron a la casa de Lidia, donde se encontraron con los hermanos, los animaron y se despidieron de ellos.

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    Comprender el pasaje

    Lidia ofrece hospitalidad y el carcelero recibe atención en una crisis; Pablo también reclama un trato justo tras su prisión.

    Reflexiona

    • ¿Cómo cambian la vida de Lidia y la del carcelero después de conocer a Pablo?

    Ponlo en práctica

    Apoya una necesidad inmediata sin olvidar la dignidad de la persona.

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  4. 4. Atenas - Leer la lección

    Biblia Libre Latinoamericano

    Hechos 17:16-34

    16 Mientras Pablo los esperaba en Atenas, se indignó mucho al ver que la ciudad estaba llena de ídolos.

    17 Así que discutía en la sinagoga con los judíos y con los gentiles devotos, y todos los días en la plaza con los que por allí pasaban.

    18 Algunos filósofos epicúreos y estoicos también conversaban con él. Unos decían: “¿Qué tratará de decir este charlatán?”. Y otros comentaban: “Parece que es predicador de dioses extranjeros”. Decían esto porque Pablo les anunciaba las buenas noticias acerca de Jesús y de la resurrección.

    19 Entonces lo tomaron y lo llevaron ante el Areópago, y le preguntaron: “¿Se puede saber qué nueva enseñanza es esta que presentas?

    20 Porque nos estás diciendo cosas muy extrañas, y queremos saber qué significan”.

    21 (Resulta que a todos los atenienses y a los extranjeros que vivían allí no les interesaba más que escuchar o contar las últimas novedades).

    22 Pablo se puso de pie en medio del Areópago y dijo: “Atenienses, me doy cuenta de que ustedes son muy religiosos en todo.

    23 Porque al recorrer la ciudad y observar sus lugares de culto, encontré un altar con esta inscripción: ‘AL DIOS DESCONOCIDO’. Pues bien, a ese Dios que ustedes adoran sin conocerlo es al que yo les anuncio.

    24 “El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, por ser Señor del cielo y de la tierra, no vive en templos construidos por manos humanas.

    25 Tampoco necesita que los seres humanos lo sirvan, como si le hiciera falta algo, ya que es él quien nos da a todos la vida, el aliento y todas las cosas.

    26 A partir de un solo hombre hizo a todas las naciones, para que habitaran sobre toda la faz de la tierra; y determinó las épocas de su historia y las fronteras de sus territorios.

    27 Lo hizo para que buscaran a Dios, y quizás, como a tientas, pudieran encontrarlo, aunque él no está lejos de ninguno de nosotros.

    28 Porque ‘en él vivimos, nos movemos y existimos’. Como también han dicho algunos de los propios poetas de ustedes: ‘Porque nosotros también somos linaje suyo’.

    29 “Por lo tanto, ya que somos linaje de Dios, no debemos pensar que la naturaleza divina sea como el oro, la plata o la piedra, o como imágenes hechas por el arte y la imaginación del ser humano.

    30 Dios, que ha pasado por alto esos tiempos de ignorancia, ahora manda a todos, en todas partes, que se arrepientan.

    31 Porque él ha fijado un día en el que juzgará al mundo con justicia, por medio del hombre que ha designado. Y de esto ha dado pruebas a todos al resucitarlo de entre los muertos”.

    32 Al oír hablar de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, pero otros decían: “Sobre este asunto te escucharemos en otra ocasión”.

    33 Fue así como Pablo salió de en medio de ellos.

    34 Sin embargo, algunos se unieron a él y creyeron. Entre ellos estaban Dionisio, que era miembro del Areópago, una mujer llamada Dámaris, y otros más.

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    Comprender el pasaje

    Pablo observa el entorno y dialoga con sus oyentes; anuncia la resurrección sin ocultar las distintas respuestas que provoca.

    Reflexiona

    • ¿Cómo parte Pablo de lo que ha observado en Atenas para hablar de Dios?

    Ponlo en práctica

    Escucha las preguntas de alguien antes de expresar tus convicciones.

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  5. 5. Corinto - Leer la lección

    Biblia Libre Latinoamericano

    Hechos 18:1-17

    1 Después de esto, Pablo salió de Atenas y se fue a Corinto.

    2 Allí se encontró con un judío llamado Aquila, natural del Ponto, que acababa de llegar de Italia con su esposa Priscila, porque el emperador Claudio había ordenado a todos los judíos que salieran de Roma. Pablo fue a verlos

    3 y, como se dedicaban al mismo oficio, se quedó a vivir y a trabajar con ellos, pues hacían tiendas de campaña.

    4 Todos los sábados discutía en la sinagoga, tratando de convencer tanto a judíos como a griegos.

    5 Cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, Pablo se dedicó por completo a predicar la palabra, dándoles testimonio a los judíos de que Jesús era el Cristo.

    6 Pero como ellos se le oponían y lo insultaban, Pablo se sacudió la ropa en señal de protesta y les dijo: “¡Que su propia sangre caiga sobre sus cabezas! Mi conciencia está limpia. De ahora en adelante, iré a los gentiles”.

    7 Salió de allí y se fue a la casa de un hombre llamado Justo, que adoraba a Dios y cuya casa estaba junto a la sinagoga.

    8 Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor junto con toda su familia. Y al escuchar el mensaje, muchos de los corintios creyeron y fueron bautizados.

    9 Una noche, el Señor le dijo a Pablo en una visión: “No tengas miedo; sigue hablando y no te calles,

    10 porque yo estoy contigo y nadie te pondrá la mano encima para hacerte daño. Tengo mucho pueblo en esta ciudad”.

    11 Así que Pablo se quedó allí un año y medio, enseñándoles la palabra de Dios.

    12 Mientras Galión era gobernador de la provincia de Acaya, los judíos se pusieron de acuerdo para atacar a Pablo y lo llevaron ante el tribunal,

    13 acusándolo: “Este hombre anda convenciendo a la gente de que adore a Dios de una manera que va en contra de nuestra ley”.

    14 Pablo estaba a punto de hablar cuando Galión les dijo a los judíos: “Si se tratara de un delito grave o de un crimen, yo tendría razones para escucharlos a ustedes los judíos con paciencia;

    15 pero como es una disputa sobre palabras, nombres y su propia ley, arréglense ustedes mismos. No voy a ser juez en estos asuntos”.

    16 Y los echó del tribunal.

    17 Entonces todos los griegos agarraron a Sóstenes, el jefe de la sinagoga, y lo golpearon frente al tribunal. Pero a Galión no le importó en absoluto.

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    Comprender el pasaje

    Pablo trabaja con Aquila y Priscila y enseña en Corinto; la misión se desarrolla mediante relaciones y perseverancia.

    Reflexiona

    • ¿Cómo ayudan Aquila y Priscila a Pablo durante su estancia en Corinto?

    Ponlo en práctica

    Reconoce a quienes hacen posible un servicio cotidiano.

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  6. 6. Éfeso - Leer la lección

    Biblia Libre Latinoamericano

    Hechos 19:1-41

    1 Mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo atravesó las regiones montañosas y llegó a Éfeso, donde encontró a algunos discípulos.

    2 Y les preguntó: “¿Recibieron el Espíritu Santo cuando creyeron?”. Ellos le contestaron: “Ni siquiera habíamos oído decir que hay un Espíritu Santo”.

    3 Entonces les preguntó: “¿Con qué bautismo fueron bautizados?”. “Con el bautismo de Juan”, respondieron.

    4 Pablo les explicó: “El bautismo de Juan era un bautismo de arrepentimiento. Él le decía al pueblo que debían creer en el que venía después de él, es decir, en Jesús el Cristo”.

    5 Al oír esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.

    6 Y cuando Pablo les impuso las manos, el Espíritu Santo vino sobre ellos; y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar.

    7 Eran en total unos doce hombres.

    8 Pablo entró en la sinagoga y durante tres meses habló con mucha valentía, discutiendo y tratando de convencer a la gente acerca del reino de Dios.

    9 Pero como algunos se pusieron tercos, no quisieron creer y empezaron a hablar mal del Camino frente a toda la gente, Pablo se apartó de ellos y se llevó a los discípulos, para seguir discutiendo todos los días en la escuela de Tirano.

    10 Esto duró dos años, de modo que todos los habitantes de la provincia de Asia, tanto judíos como griegos, escucharon la palabra del Señor Jesús.

    11 Dios hacía milagros extraordinarios por medio de Pablo,

    12 a tal grado que hasta le llevaban a los enfermos los pañuelos o delantales que él había tocado, y las enfermedades los dejaban y los espíritus malignos salían de ellos.

    13 Unos judíos que andaban por ahí expulsando demonios trataron de invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malignos. Les decían: “¡En el nombre de Jesús, a quien Pablo predica, les ordeno que salgan!”.

    14 Esto lo hacían los siete hijos de un judío llamado Esceva, que era un jefe de los sacerdotes.

    15 Pero en una ocasión, el espíritu maligno les respondió: “A Jesús lo conozco, y sé quién es Pablo; pero ustedes, ¿quiénes son?”.

    16 Entonces el hombre que tenía el espíritu maligno se abalanzó sobre ellos, los dominó y los golpeó con tanta fuerza que huyeron de esa casa desnudos y heridos.

    17 La noticia llegó a oídos de todos los habitantes de Éfeso, tanto judíos como griegos; el temor se apoderó de todos ellos y el nombre del Señor Jesús era alabado y engrandecido.

    18 Muchos de los que habían creído se acercaban y confesaban en público lo que habían estado haciendo.

    19 Incluso, varios de los que practicaban la brujería juntaron sus libros y los quemaron a la vista de todos. Cuando calcularon el precio de los libros, resultó ser de unos cincuenta mil monedad de plata.

    20 Así, la palabra del Señor se difundía y se hacía cada vez más poderosa.

    21 Después de todo esto, Pablo decidió en el Espíritu pasar por Macedonia y Acaya, para luego ir a Jerusalén. “Después de ir allá”, decía, “tengo que visitar Roma también”.

    22 Envió a Macedonia a dos de sus ayudantes, Timoteo y Erasto, mientras que él se quedó por un tiempo más en la provincia de Asia.

    23 Por aquel tiempo se armó un gran alboroto a causa del Camino.

    24 Resulta que un joyero llamado Demetrio, que fabricaba pequeños templos de plata de la diosa Artemisa, les daba a ganar mucho dinero a los artesanos.

    25 Demetrio los reunió junto con otros que se dedicaban a oficios similares, y les dijo: “Señores, ustedes saben que nuestra riqueza depende de este negocio.

    26 Pero como pueden ver y oír, este tal Pablo ha logrado convencer y desviar a mucha gente, no solo en Éfeso, sino en casi toda la provincia de Asia, diciendo que los dioses hechos con las manos no son verdaderos dioses.

    27 Esto no solo pone en peligro la reputación de nuestro negocio, sino que también corremos el riesgo de que el templo de la gran diosa Artemisa pierda su prestigio y que la majestad de la diosa que es adorada en toda Asia y en el mundo entero sea destruida”.

    28 Al oír esto, se llenaron de furia y empezaron a gritar: “¡Grande es Artemisa de los efesios!”.

    29 La confusión se apoderó de toda la ciudad. La multitud se lanzó en masa hacia el teatro, arrastrando con ellos a los macedonios Gayo y Aristarco, que eran compañeros de viaje de Pablo.

    30 Pablo quiso salir y presentarse ante la gente, pero los discípulos no se lo permitieron.

    31 Incluso algunas autoridades de la provincia, que eran amigos suyos, le mandaron a rogar que no se arriesgara a ir al teatro.

    32 Mientras tanto, la asamblea era un caos; unos gritaban una cosa y otros, otra. La mayoría ni siquiera sabía a qué se habían reunido.

    33 Los judíos empujaron hacia adelante a un hombre llamado Alejandro para que hablara. Él hizo una señal con la mano para pedir silencio, porque quería defenderse ante la gente.

    34 Pero cuando se dieron cuenta de que era judío, todos a una sola voz estuvieron gritando durante casi dos horas: “¡Grande es Artemisa de los efesios!”.

    35 Por fin, el secretario del concejo logró calmar a la multitud y dijo: “Efesios, ¿quién no sabe que la ciudad de Éfeso es la guardiana del templo de la gran Artemisa y de su imagen, que cayó del cielo?

    36 Como estos son hechos innegables, es mejor que se calmen y que no hagan nada sin pensar.

    37 Ustedes han traído aquí a estos hombres, aunque no han robado templos ni han insultado a nuestra diosa.

    38 Así que, si Demetrio y los artesanos que lo acompañan tienen alguna queja contra alguien, los tribunales están abiertos y hay gobernadores; que presenten allí sus acusaciones.

    39 Pero si buscan resolver cualquier otro asunto, tendrá que tratarse en una asamblea legal.

    40 De hecho, corremos el riesgo de que nos acusen de rebelión por el alboroto de hoy, ya que no tenemos ninguna excusa válida para justificar este desorden”.

    41 Dicho esto, disolvió la asamblea.

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    Comprender el pasaje

    La enseñanza transforma prácticas y provoca conflictos económicos; el relato permite distinguir fe, comercio y violencia colectiva.

    Reflexiona

    • ¿Por qué se preocupan los artesanos de Éfeso cuando algunas personas cambian sus prácticas?

    Ponlo en práctica

    Examina si un interés económico condiciona tus decisiones éticas.

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  7. 7. Malta y Roma - Leer la lección

    Biblia Libre Latinoamericano

    Hechos 28:1-31

    1 Una vez a salvo, nos enteramos de que la isla se llamaba Malta.

    2 Los habitantes de la isla nos trataron con mucha amabilidad. Como estaba lloviendo y hacía frío, encendieron una fogata y nos recibieron a todos.

    3 Pablo recogió un montón de ramas secas y las echó al fuego. De repente, una víbora que huía del calor salió y se le enroscó en la mano.

    4 Cuando los habitantes vieron la serpiente colgando de su mano, se dijeron unos a otros: “Seguro que este hombre es un asesino; pues, aunque se salvó del mar, la justicia divina no lo deja vivir”.

    5 Pero Pablo sacudió la serpiente en el fuego y no sufrió ningún daño.

    6 Ellos esperaban que él se hinchara o cayera muerto de repente. Pero después de observarlo por mucho rato y ver que no le pasaba nada malo, cambiaron de opinión y empezaron a decir que era un dios.

    7 Cerca de allí había unas tierras que le pertenecían a Publio, el funcionario principal de la isla. Él nos recibió en su casa y nos hospedó amablemente durante tres días.

    8 El padre de Publio estaba en cama, muy enfermo con fiebre y disentería. Pablo entró a verlo, oró por él, le impuso las manos y lo sanó.

    9 Como resultado, los demás enfermos de la isla también acudieron a Pablo y fueron sanados.

    10 Nos rindieron muchos honores y, cuando estábamos por zarpar, nos dieron todas las provisiones necesarias para el viaje.

    11 Tres meses después, zarpamos en un barco de Alejandría que había pasado el invierno en la isla. El barco tenía como símbolo a los dioses Cástor y Pólux.

    12 Llegamos a Siracusa y nos quedamos allí tres días.

    13 Desde allí bordeamos la costa hasta llegar a Regio. Al día siguiente comenzó a soplar un viento del sur, y en dos días llegamos a Puteoli.

    14 Allí encontramos a varios hermanos, quienes nos rogaron que nos quedáramos con ellos una semana. Y así fue como llegamos a Roma.

    15 Los hermanos de Roma ya se habían enterado de que íbamos para allá, así que salieron a nuestro encuentro y nos esperaron en el Foro de Apio y en las Tres Tabernas. Al verlos, Pablo le dio gracias a Dios y cobró mucho ánimo.

    16 Cuando por fin entramos en Roma, al oficial romano entregó a los prisioneros al comandante, pero a Pablo se le permitió vivir aparte, custodiado por un soldado.

    17 Tres días después, Pablo mandó llamar a los líderes de los judíos. Cuando se reunieron, les dijo: “Hermanos, aunque yo no he hecho nada en contra de nuestro pueblo ni en contra de las costumbres de nuestros antepasados, fui arrestado en Jerusalén y entregado a los romanos.

    18 Después de interrogarme, querían soltarme porque no encontraron en mí ningún delito que mereciera la muerte.

    19 Pero como los judíos se opusieron, me vi obligado a apelar al emperador romano; no porque yo tenga de qué acusar a mi nación.

    20 Por este motivo les pedí que vinieran, para verlos y hablar con ustedes. Porque estoy atado con estas cadenas precisamente por la esperanza de Israel”.

    21 Ellos le contestaron: “Nosotros no hemos recibido ninguna carta de Judea acerca de ti, y tampoco ha llegado ninguno de los hermanos con noticias o hablando mal de ti.

    22 Pero sí nos gustaría escuchar lo que tú piensas, porque lo único que sabemos de esa secta es que en todas partes hablan en su contra”.

    23 Así que fijaron una fecha, y ese día muchas personas fueron a la casa donde Pablo se hospedaba. Desde la mañana hasta la tarde, él les explicaba y les daba testimonio acerca del reino de Dios. Trataba de convencerlos acerca de Jesús, utilizando tanto la ley de Moisés como los escritos de los profetas.

    24 Algunos se convencieron con lo que Pablo decía, pero otros se negaron a creer.

    25 Como no se ponían de acuerdo, empezaron a irse. Entonces Pablo les dijo una última cosa: “Con mucha razón el Espíritu Santo les habló a los antepasados de ustedes por medio del profeta Isaías,

    26 cuando dijo: ‘Ve a este pueblo y diles: Por mucho que escuchen, no entenderán; por mucho que miren, no verán.

    27 Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible; se han tapado los oídos, y han cerrado los ojos. De lo contrario, verían con sus ojos, oirían con sus oídos, entenderían con el corazón y se volverían a mí, y yo los sanaría’.

    28 “Por lo tanto, sepan esto: la salvación de Dios ha sido enviada a los gentiles, ¡y ellos sí van a escuchar!”.

    29 Y después de decir esto, los judíos se fueron discutiendo acaloradamente entre ellos.

    30 Pablo vivió dos años completos en una casa alquilada. Allí recibía a todos los que iban a verlo.

    31 Predicaba el reino de Dios y enseñaba acerca del Señor Jesucristo con toda libertad y sin que nadie se lo impidiera.

    Leer el capítulo completo

    Comprender el pasaje

    Pablo recibe hospitalidad en Malta y continúa enseñando bajo custodia en Roma; el final describe una palabra que sigue abierta.

    Reflexiona

    • ¿Cómo sigue Pablo recibiendo personas y enseñando a pesar de estar bajo custodia?

    Ponlo en práctica

    Busca una forma realista de servir dentro de tus límites actuales.

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