Exhortación y Arrepentimiento · Vida en Santidad

¿Y los descarriados?

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Sendero de bosque bordeado por muros de piedra con musgo, imagen ilustrativa.
Imagen ilustrativa. Foto:Lauri Poldre / Pexels

“Hermanos, si ven que alguien ha caído en algún pecado, ustedes que son espirituales deben ayudarlo a corregirse. Pero háganlo amablemente; y que cada cual tenga mucho cuidado, no suceda que él también sea puesto a prueba. Ayúdense entre sí a soportar las cargas, y de esa manera cumplirán la ley de Cristo.” (Gálatas 6:1-2)

El hecho de creer, aceptar y seguir a Jesucristo hace un vuelco total en nuestra vida que nos lleva a entender que “ya no vivimos ni gobernamos nosotros.. ahora lo hace Cristo” (Gálatas 2:20). Por otra parte

“El que dice que está en él, debe andar como él anduvo.” (1 Juan 2:6)

así que terminamos convirtiéndonos en “la luz del mundo” (Mateo 5:14).

Sin embargo

algo esta pasando últimamente en las iglesias. Es como si más bien en vez de palabras de aliento tuviéramos todo un gran “armamento” listo para usarlo contra aquel que ha errado y anhela restauración. Nos levantamos en calumnias, críticas, juicios contra esa persona, sin siquiera medir el cómo empujamos a que esta persona llegue a un estado peor. Si tan solo nos preguntáramos antes de actuar ¿Qué hubiera/haría Jesús por esta persona? He aquí la respuesta

“Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.” (Marcos 2:17)

Presentándoles al Abogado ante el Padre

¿Qué sucede entonces?

“HIJITOS míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, á Jesucristo el justo; Y él es la propiciación por nuestros pecados: y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” (1 Juan 2:1-2)

¿Qué pasa con el servicio, el amor y el restaurar al que ha pecado?

En una ocasión el apóstol Pablo se molestó tanto porque se estaba cohibiendo a una parte del pueblo por el tema de la circuncisión (Par indagar del tema de clic aquí) a lo que expresa:

“Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad?” (Gálatas 5:7)

y añade una gran verdad:

“!!Ojalá se mutilasen los que os perturban! Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.” (Gálatas 5:12-15)

Un escarnecedor es aquel que se encarga de burlarse, de murmurar de manera cruel y humillante de alguien. “Pero no soy escarnecedor… pero si me siento con ellos”.

Recordemos de dónde fuimos sacados

¿A qué nos ha llamado Dios? ¿Cuál es nuestra labor? ¿Hemos sido libertados para qué? ¿No es acaso para extender el evangelio a causa de libertar y restaurar? Pero espera! ¿Qué éramos antes de conocer a Cristo? ¿Será que Dios tuvo misericordia por nosotros que viendo nuestra condición nos restauró?

“Porque también éramos nosotros necios en otro tiempo, rebeldes, extraviados, sirviendo á concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos á los otros. Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo; El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, Para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.” (Tito 3:3-7)

Recordemos nuestro proceso

Si hemos pasado por este sendero ¿Cómo es posible que aún tiremos la primera piedra al que ha pecado cuando nosotros también hemos pecado?

En un tiempo estuvimos descarriados y perdimos total credibilidad, sin embargo, Jesucristo dejó las 99 para irnos a buscar ¿Lo recuerdas?

No le impidió cuan sucios estábamos para recuperarnos… y cuando pidieron por nosotros un precio Él dio su vida en pago para luego lavarnos, sanarnos y restaurarnos (1 Juan 4:10, Hebreos 7:25, Filipenses 2:6-8, Romanos 3:23-24, Romanos 5:10, 1 Pedro 1:18-19, Hebreos 9:15… y la lista sigue)

Entonces, ¿Qué debemos hacer?

“Hermanos, si alguno de entre vosotros ha errado de la verdad, y alguno le convirtiere, Sepa que el que hubiere hecho convertir al pecador del error de su camino, salvará un alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados.” (Santiago 5:19-20)

Nuestra labor es ser vigías y no tomar la espada para matar al caído:

“«Hombre mortal, di a tu pueblo: “Cuando yo traigo un ejército contra un país, y la gente de ese país escoge un vigía, y cuando él ve venir el ejército y suena la alarma para advertirles, entonces cualquiera que oyendo la alarma rehúsa prestar atención, bien, si él muere la culpa es suya, pues oyó la alarma pero no quiso escuchar; la culpa es suya. Si él hubiera prestado atención a la advertencia, habría salvado su vida. »”Pero si el vigía ve venir al enemigo y no suena la alarma para advertir a la gente, él es responsable por sus muertes. Ellos morirán en castigo por sus maldades, pero yo acusaré al vigía por sus muertes”. 

»Así es contigo, hombre mortal. Yo te he designado como vigía para el pueblo de Israel, por lo tanto escucha lo que te digo y adviérteles de parte mía. Si yo digo al impío: ¡Oh hombre impío, morirás!, y tú no le cuentas lo que yo dije, así que no tiene oportunidad de arrepentirse, esa persona impía morirá en castigo por sus maldades, pero yo te tendré a ti como responsable de su muerte. Pero si tú le adviertes para que tenga oportunidad de arrepentirse, y no lo hace, él morirá en castigo por sus maldades, y tú no serás responsable.” (Ezequiel 33:2-9)

¿Qué hacemos con los descarriados? Perdón, ¿Qué hizo Dios con nosotros cuando estábamos descarriados?

_**Recuerda pasar por el Cancionero

Dios te continúe bendiciendo y que sigas teniendo un excelente día en Cristo Jesús!

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Pero ¿Por un plato de lentejas??!!

“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseand

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