¿Corren ríos de agua viva de nuestro interior?
¿Corren ríos de agua viva de nuestro interior?

¿Corren ríos de agua viva de nuestro interior?

Juan 7:38
“El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.”


La Biblia nos enseña que

“Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” (Romanos 10:8-9)

Cuando creemos que Jesucristo es el Señor y lo aceptamos en nuestro corazón como nuestro Salvador, ocurren (entre otras) 3 maravillosos aspectos puntuales:

1. Pasamos de ser criaturas a ser Hijos de Dios

Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios. Y son hijos de Dios, no por la naturaleza ni los deseos humanos, sino porque Dios los ha engendrado.” (Juan 1:12-13 DHH)

2. Somos justificados y sanados

La Biblia misma nos enseña claramente que ahora Dios nos acepta sin necesidad de cumplir la ley.  Dios acepta a todos los que creen y confían en Jesucristo, sin importar si son judíos o no lo son. Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios. Pero él nos ama mucho, y nos declara inocentes sin pedirnos nada a cambio. Por medio de Jesús, nos ha librado del castigo que merecían nuestros pecados. Dios envió a Jesucristo para morir por nosotros. Si confiamos en que Jesús murió por nosotros, Dios nos perdonará. Con esto Dios demuestra que es justo y que, gracias a su paciencia, ahora nos perdona todo lo malo que antes hicimos. Él es justo, y sólo acepta a los que confían en Jesús.” (Romanos 3:21-26 TLA)

A pesar de todo esto, él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores. Nosotros pensamos que Dios lo había herido y humillado. Pero él fue herido por nuestras rebeliones, fue golpeado por nuestras maldades; él sufrió en nuestro lugar, y gracias a sus heridas recibimos la paz y fuimos sanados.” (Isaías 53:4-5 TLA)

3. Adquirimos una responsabilidad de comunicar las buenas nuevas (El evangelio)

Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Ustedes antes ni siquiera eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; antes no habían recibido misericordia, pero ahora ya la han recibido.” (1 Pedro 2:9-10 NVI)

Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:19-20 NVI)

Mediante el sacrificio de Jesús en la cruz del calvario recibimos la oportunidad de expresar a los demás lo que recibimos

“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.” (Juan 14:12 NBV)

Por lo tanto, si alguien está unido a Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha quedado atrás y lo nuevo ha llegado! Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo por lo que Jesucristo hizo. Y Dios nos ha otorgado la tarea de la reconciliación. Dicho en otras palabras: en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo con él, no tomándole en cuenta sus pecados, y encargándonos a nosotros este mensaje de la reconciliación. Somos embajadores de Cristo. Dios les habla a ustedes por medio de nosotros: «En el nombre de Cristo les rogamos, ¡reconcíliense con Dios!». Dios tomó a Cristo, que no tenía pecado, y puso sobre él nuestros pecados, para declararnos justos por medio de Cristo.” (2 Corintios 5:17-21 NBV)

¡Dejemos los ríos fluir!
¿Cómo podríamos callar todo esto? ¿Temor, miedo, vergüenza?

¡Dejemos los ríos del Espíritu Santo fluir!

“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” (Romanos 1:16-17)

¿Es que no me agrada esas personas?

¡Dejemos los ríos del Espíritu Santo fluir!

“De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.” (Santiago 3:10-12)

¿No sabemos qué decir?

¡Dejemos los ríos del Espíritu Santo fluir! Bueno, primero

“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13)

y segundo,

“porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir.” (Lucas 12:12)

¿No sabemos cómo hacerlo?

¡Dejemos los ríos del Espíritu Santo fluir!

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” (Santiago 1:5)

Si no compartimos con los demás lo que Dios ha hecho en nosotros ¿Dónde está el amor por el prójimo?

“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros.” (Juan 15:16-17)

Si no compartimos con los demás lo que Dios ha hecho en nosotros ¿Cómo hallaran el camino?

“¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: !!Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” (Romanos 10:14-15)

¿Sentimos compasión por los que nos rodean?

Sabes? Jesús

“… al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.” (Mateo 9:36)

Por favor, dejemos correr esos ríos de agua viva… Hoy es un buen día para no estar más sentados y ser indiferentes…

“Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.” (Hechos 26:16-18)

¿Qué dices?

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Dios te continúe bendiciendo y que sigas teniendo un excelente día en Cristo Jesús!

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