Vida Devocional
¿Estás clamando al Rey?
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“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” (Salmos 42:1-2)
Si bien es cierto:
“Al Músico principal: Salmo de David. OH Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos. Mi senda y mi acostarme has rodeado, y estás impuesto en todos mis caminos. Pues aun no está la palabra en mi lengua, [y] he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante me guarneciste, y sobre mí pusiste tu mano. Más maravillosa es la ciencia que mi capacidad; alta es, no puedo comprenderla. ¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿y adónde huiré de tu presencia? Si subiere á los cielos, allí estás tú: y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás. Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo de la mar, Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá tocante á mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día: lo mismo [te son] las tinieblas que la luz. Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.” (Salmos 139:1-14)
Queremos, anhelamos adentrarnos más y más en tu Presencia… Por ello, si queremos agradarte, adorarte, debemos a partir de hoy:
“A que dejéis, cuanto á la pasada manera de vivir, el viejo hombre que está viciado conforme á los deseos de error; Y á renovaros en el espíritu de vuestra mente, Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad.” (Efesios 4:22-24)
Debemos hablar el mismo lenguaje de Papá, de tal manera :
“… que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.” (Salmos 1:2)
Entendiendo que nuestra relación contigo se basa en que debemos:
“Orad sin cesar.” (1 Tesalonicenses 5:17)
Si no hemos cambiado, no leemos tu Palabra ni oramos… ¿Cómo es entonces la manera que clamamos y te damos alabanza y adoración? Rindámonos hoy al Rey de Reyes!
“Entonces Jesús dijo á sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” (Mateo 16:24)
Dios te continúe bendiciendo
y que sigas teniendo un excelente día en Cristo Jesús!
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