¿Desilusionado?
¿Desilusionado?

¿Desilusionado?

Éxodo 15:22-23 TLA 
Moisés les ordenó a los israelitas que se alejaran del Mar de los Juncos, y ellos obedecieron. Se fueron al desierto de Sur, y durante tres días caminaron sin encontrar una gota de agua. Cuando finalmente encontraron agua, ésta era tan amarga que no la pudieron beber. Por eso los israelitas llamaron a ese lugar Mará, que quiere decir «amarga»

El pueblo de Israel acababa de salir victorioso de Egipto, el Señor abrió el mar Rojo y ellos habían pasado en seco (Éxodo 14)… ¡Estaban tan ansiosos de llegar a la tan deseada tierra buena, ancha que fluye leche y miel! Salieron por una promesa que Moisés les había comentado!

Pero el SEÑOR dijo:
—He visto lo mucho que ha sufrido mi pueblo en Egipto de mano de sus opresores y he escuchado sus lamentos. Estoy consciente de su dolor. Ahora voy a bajar a salvar a mi pueblo de los egipcios. Los voy a sacar de allá y los voy a llevar a una tierra buena y espaciosa que rebosa de leche y de miel. Es la tierra de los cananeos, heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos.” (Éxodo 3:7-8 PDT)

Sin embargo, lo que encuentran es un vasto desierto, y cuando logran hallar agua estas están amargas!

“Entonces la gente se quejó y se puso en contra de Moisés. «¿Qué vamos a beber?», reclamaron.” (Éxodo 15:24 NTV)

¿Sabes? No somos los únicos que nos ha pasado esto

¿Qué esperaba José de sus hermanos? Seguramente no era que lo echaran a una cisterna y lo vendieran como esclavo. (Génesis 37:23-28)

¿Qué esperaba David después de haber matado a Goliat? Seguramente no era que lo persiguiera el rey Saúl para matarlo. (1 Samuel 18:9-10)

Todos hemos pasado por momentos donde termina sucediendo todo lo contrario, donde la realidad de algo no responde a la ilusión o expectativa que teníamos en ello. Esperábamos la victoria y en cambio recibimos el sabor amargo del fracaso.

Unos se les torna un corazón dañado y quebrado, mientras otros dada la impotencia dan paso a la murmuración, la rabia, la ira, la depresión, la tristeza o simplemente desisten de continuar llenándose de apatía, tal como sucedió en este episodio con el pueblo de Israel.

Pero ¿Qué entonces debemos hacer?

Cuando aparece todo esto que nos carga, el Señor espera que le clamemos! Él anhela mostrarnos su poder, su dirección y espera que nosotros le permitamos obrar:

Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron.” (Éxodo 15:25a)

El Señor quiere mostrarnos que nada le es imposible, por ello extiende su mano hacia nosotros y nos dice

Encomienda al Señor tus afanes, y él te sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre.” (Salmos 55:22 NVI)

El Señor sabe realmente cómo estamos, es por ello que

El sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas.” (Salmos 147:3)

Y ¿Cómo el Señor nos sana?

El Señor ve que dejamos entrar la apatía y la desilusión por tanto hace un cambio en nosotros y nos devuelve la esperanza

Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.” (Ezequiel 36:26-28)

Y el Señor nos muestra nuevamente que tenemos un propósito, por lo tanto nos sana, nos levanta y nos da fuerzas nuevas para poder proseguir a la meta

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” (Filipenses 3:13-14)

Para finalizar

Si nos encontramos desilusionados, hoy es un buen día para arrojarnos en los brazos de Papa para que Él tome el control, moldee nuestro corazón y tal como Israel podamos llegar a ese fin que deseamos, pues el Señor sabe lo que necesitamos

Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.” (Éxodo 15:27).

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Dios te continúe bendiciendo y que sigas teniendo un excelente día en Cristo Jesús!

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